Ni Occidente ni Rusia: No a los juegos imperialistas en Ucrania. Declaración de la Corriente Socialismo Internacional

La llegada de soldados rusos con uniformes sin distintivos a las calles de Crimea y la reacción ante ello de Occidente y del nuevo gobierno ucraniano han llevado a Ucrania al borde de una guerra.

Por su parte, la administración estadounidense ha anunciado el envío de aviones de combate y soldados a Polonia y Lituania. Es hipócrita la denuncia a la intervención rusa en Crimea – pues olvida las intervenciones estadounidenses en guerras como las de Iraq y Afganistán, pero también acciones en su propio patio trasero como el bloqueo naval de Cuba en octubre de 1962 y la invasión de Panamá en diciembre de 1989.

En este choque entre el imperialismo occidental y ruso, no podemos apoyar a ninguno de los dos. Nos oponemos a la intervención de cualquier miembro de la OTAN o de cualquier estado de la Unión Europea en Ucrania. También nos oponemos a cualquier intervención rusa.

Los poderes imperialistas han estado intentando usar la actual crisis para moldear el futuro de Ucrania en base a sus propios intereses. Los rusos han apoyado a Viktor Yanukovych y los políticos Occidentales han intervenido directamente en las protestas de la plaza Maidan.

No hay un impulso intencionado para la guerra en Washington o Moscú pero la guerra puede tener lugar por la escalada en el conflicto.

No existe un imperialismo progresista

El imperialismo capitalista contemporáneo es un sistema de competición geopolítica y económica entre las grandes potencias.

Mucha gente que sinceramente se opone a la guerra y a la injusticia social están inclinándose a apoyar lo progresista que es Occidente – principalmente bajo el disfraz de “modernidad” de la UE- o Rusia – a menudo la misma gente que tenía ilusiones en la naturaleza socialista de la URSS-.

Para algunos sólo Occidente puede ser imperialista, para otros sólo Rusia.

Nosotros tenemos que rechazar ambas posiciones. Es acertada la clara aplicación del slogan internacionalista –el principal enemigo está en casa-, pero esa no es la forma adecuada de caracterizar a cualquier poder imperialista en conflicto con la clase dirigente de nuestro propio estado como una revolución de colores.

La tradición de la Tendencia Socialismo Internacional del socialismo desde abajo, con el slogan “Ni Washington ni Moscú” ayudó a los socialistas a poder posicionarse durante la Guerra Fría, nunca había sido tan relevante.

Dos nacionalismos en escena

Dos nacionalismos están en este momento dividiendo a la gente en Ucrania. Estos nacionalismos cuentan con apoyos de poderes occidentales y de Rusia.

El sólido apoyo al nacionalismo antiruso en el oeste de Ucrania tiene raíces profundas. Rusia ha dominado Ucrania desde su independencia en 1991. La memoria de la opresión rusa dentro de la URSS es todavía recordada, la cual empezó de forma temprana en las luchas por la independencia del país en la primera mitad del siglo XX.

Debe también ser recordado que los Tártaros de Crimea (alrededor del 12% de la población de la península) fueron deportados a Uzbekistán por Stalin en 1944 y sólo han empezado a regresar en gran número en décadas recientes. El miedo y la aversión al poder ruso ha ayudado a crear una visión idealizada de Occidente.

Por otra parte, muchos millones de ruso hablantes se identifican con Rusia. Una de las primeras actuaciones del nuevo gobierno ucraniano después de la caída de Yanukovych ha sido quitar al ruso el status de idioma oficial.

El ondea miento de banderas nacionalistas en el oeste de Ucrania y banderas de Rusia en el este simboliza y fortalece estos nacionalismos – y divide a los trabajadores entres sí en ambas partes del país.

La Rusia de Putin no representa una fuerza antifascista

La presencia de ministros fascistas en el nuevo gobierno ucraniano representa un golpe para todos los que luchan por el cambio social y por una democracia avanzada. Ello es debido al rol jugado por los fascistas en la ocupación de la plaza Maidan. La debilidad histórica de la izquierda en Ucrania ha supuesto una seria barrera para el desarrollo de una izquierda organizada en las protestas.

Sin embargo, quienes claman que la caída de Yanukovych fue un golpe fascista no hacen más que cacarear la propaganda de Moscú. Lo que ha ocurrido es que una sección de la oligarquía ha apoyado a los fascistas en el contexto de las protestas de masas y en los altercados que terminaron con la vida de alrededor de cien manifestantes.

La presencia de fascistas en el gobierno no justifica la intervención de Vladimir Putin en Ucrania.

Es absurdo insinuar que el presidente ruso está luchando contra el fascismo. En Rusia, Putin usa al político de extrema derecha Vladimir Zhirinovsky y mira hacia otro lado ante la actividad de los grupos fascistas.

Y con la debilidad de la izquierda en Ucrania, la intervención imperialista de Rusia está fortaleciendo todas las formas de nacionalismo, incluido el fascismo.

Por otro lado, para Occidente la presencia de ministros fascistas no es un obstaculo para apoyar al nuevo gobierno. Los políticos occidentales estuvieron estuvieron y hablaron en el mismo escenario que los líderes fascistas en Maidan.

Ataques a los trabajadores y contraataque

Además de los ataques a los trabajadores por los políticos ucranianos al servicio de los intereses de los oligarcas, los poderes imperialistas están presionando desde fuera sobre los estándares de vida de la gente corriente en Ucrania. Los 11 billones de euros anunciados por la Unión Europea dependen del acuerdo de Ucrania con el FMI, con sus recortes en consecuencia. Por ejemplo, el FMI está insistiendo en que los subsidios al consumo de combustible sean eliminados. En el lado ruso, Grazpom ha decidido retirar las reducciones a los precios del gas que Putin había acordado con Yanukovych desde el 1 de abril.

Hay una extendida oposición al papel de los oligarcas tanto en el oeste como en el este de Ucrania- tanto en Maidan como en las protestas pro-rusas- pero las divisiones nacionalistas están actualmente impidiendo la unidad de los trabajadores y de los pobres contra ellos.

La gran esperanza para el futuro es la unidad de los trabajadores en protestas y huelgas contra todos los oligarcas, derrotando a los nacionalismos que están proporcionando apoyo a los juegos de guerra imperialistas. La explosión de rabia en Maidan contra Yanukovych tiene sus orígenes en la oposición a la pobreza, la austeridad y las privatizaciones impuestas sobre el pueblo de Ucrania por todas las secciones de oligarcas, los favorables al FMI y a la UE y los favorables a Moscú.

Puede parecer un objetivo distante, pero el ejemplo de Bosnia, donde manifestantes de clase trabajadora se oponen activamente a los nacionalistas antagónicos que causaron la muerte de 100.000 personas en un país con menos de 4 millones de habitantes, mostrando que esa unidad es posible. Si la izquierda en Europa refuerza la lucha contra la intervención y la austeridad, puede ayudar al desarrollo de una izquierda alternativa en Ucrania.

La Coordinación de la Corriente Socialismo Internacional, 9 de marzo de 2014

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