Spanish version of the IST statement on Tunisia

Comunicado de la Corriente Socialismo Internacional sobre la revolución en Tunez

La importancia de la victoria de la población tunecina va más allá de la exitosa expulsión de Ben-Ali, acabando con 23 años de dictadura. La revolución tunecina desmonta los argumentos que han venido difundiendo muchos intelectuales de derecha durante las últimas décadas, sobre la incapacidad de las masas de los países árabes de lograr ningún cambio, y que los tiempos de revoluciones han terminado.

La intensa rabia popular que ha recorrido todo Túnez reafirma que los pueblos hacen su propia historia, y que la lucha de clases está viva alrededor de todo el mundo árabe. La revolución tunecina también ha asestado un duro golpe a la cadena de alianzas dominada por EEUU, y también por otras potencias menores como Francia o Gran Bretaña, que mantiene toda la zona de Oriente Medio y el Norte de África subyugadas a los intereses del imperialismo occidental, y que permite a Israel oprimir al pueblo Palestino impunemente.

La Revolución ha derrocado un régimen que tenía estrechos vínculos con Israel, y que había sido aclamado por el Banco Mundial y gobiernos occidentales por la implementación de reformas neoliberales. Las masas tunecinas han atemorizado a las clases dominantes del mundo árabe. Uno detrás de otro, todos los estados de la región han introducido a toda prisa concesiones materiales para tratar de impedir la escalada de ira contra los gobiernos y para prevenir que la Revolución puede extenderse.

En Egipto, Algeria, Yemen, Líbano, Jordania y otros países árabes, la gente se está empezando a cuestionar su realidad de una forma mucho más clara. Las protestas han tomado las calles en apoyo a la revolución tunecina, pero a la vez clamando por el fin de los regímenes dictatoriales árabes. La Revolución no es ya un concepto literario que estudiar en los libros de historia. Se ha convertido, gracias a la fuerza y la determinación de las masas tunecinas, en un posible y alcanzable futuro. Podemos ver el efecto en las masivas manifestaciones que han agitado Egipto, desafiando la dictadura de Mubarak.

Muchos tratan de pintar la Revolución en Túnez como otra de esas “revoluciones de colores” que han fortalecido el poder occidental, o presentarla estrictamente limitada a la lucha por las libertades públicas y los derechos individuales. Olvidan que la chispa para el alzamiento vino de aquellos que no podían encontrar trabajo, de aquellos que trabajando dia y noche no podían ganar lo suficiente para mantener a sus familias. Lo más importante que tratan de ocultar es el hecho de que el eslogan central de la Revolución sea “Pan, Educación y Libertad”

Dicho esto, la batalla en Túnez no ha terminado; más bien acaba de empezar. El viejo régimen de Ben-Ali aun está en el poder y sigue tratando de consolidar el nuevo estado bajo sus reglas, confiando en una fuerza de policía relativamente intacta y en una “oposición oficial” que en las últimas décadas contribuyó a legitimar el régimen opresivo de Ben Ali, y que ahora está tratando de manipular la ira popular para ganar poder.

Ahora, la vieja guardia del régimen, junto con esta “oposición oficial” están tratando de propagar la idea de que la revuelta fue completamente espontánea, ocultando el papel que los sindicatos y la izquierda radical junto con otras fuerzas progresistas han jugado en la consolidación de la resistencia y el impulso de las luchas contra el régimen de Ben-Ali. Pero el pueblo de Túnez se ha organizado para responder rápidamente a estos intentos, organizando más manifestaciones y protestas, demandando la disolución del partido en el poder. Se han organizado comités populares en todo el país para proteger los barrios de las milicias estatales y para impedir los intentos de los seguidores de Ben-Ali de crear una atmósfera de terror.

Creemos que es esencial que la izquierda revolucionaria de todo el mundo se solidarice con la Revolución Tunecina, mientras la lucha contra los escollos del viejo régimen continúa. Hacemos un llamamiento a las masas de Túnez a no aceptar menos que la completa transformación de su país y la ruptura completa con el antiguo régimen, a negarse a aceptar las promesas del actual gobierno, y a seguir luchando hasta que sus demandas sean satisfechas.
Ha sido el pueblo quien derrocó al tirano, y puso fin a una historia de opresión y explotación, y debe ser este pueblo quien tome el poder y organice su sociedad basada en sus necesidades y no en las necesidades y los deseos de un grupo de políticos oportunistas que nunca se atrevió a desafiar a Ben Ali y sus políticas.

La vieja guardia de Ben Ali sólo reproducirá el mismo sistema que el levantamiento pretende derrotar y eliminar. Seguirá la aplicación de políticas que han sido utilizadas durante mucho tiempo para criminalizar las masas de Túnez y para distanciarlas de sus hermanos y hermanas y compañeros en el mundo árabe; seguirán sobre todo los lazos con el estado terrorista de Israel, y el control abrumador que el estado imperialista francés ha tenido sobre la cultura y la educación en Túnez.

Los restos del régimen de Ben Ali intentarán utilizar todo el poder que aun tienen para tratar de derrotar o aislar el movimiento de masas que salió a las calles. Se contará con el apoyo internacional de las potencias occidentales y de los regímenes árabes de la región, que serían los más dispuestos a ayudar al régimen de Túnez para restablecer el orden por temor a que la marea revolucionaria se extienda a sus países.

Por todo esto, hacemos un llamado a los dirigentes sindicales, que asumieron un gran papel en la coordinación de la insurrección, a los revolucionarios y a la extrema izquierda, y a todas las fuerzas progresistas en Túnez, para continuar al lado de las masas y apoyar la transformación revolucionaria, y para reunir el máximo apoyo a la actual batalla por la libertad contra la opresión y la explotación.

La transformación requerirá no sólo una depuración profunda del estado y la aplicación de la más amplia democracia política posible. Se debe exigir una ruptura con el capitalismo con el fin de llevar a cabo un programa económico y social radicalmente distinto para mejorar la situación material del pueblo tunecino. Mantener una revolución va a exigir solidaridad activa de los sindicalistas, socialistas y anticapitalistas, no sólo de la región, sino de todo el mundo.

Así, en nombre de la International Socialist Tendency, nos encontramos de la mano con las masas de Túnez, en apoyo de sus demandas y su deseo de continuar su heroica revolución, y para aplastar a sus explotadores y los opresores. La historia nos dice que el futuro sólo puede ganarse mediante la lucha.

Corriente Socialismo Internacional

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